PECADO Y PECADOS

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:12,13)


La Biblia habla de PECADO  y PECADOS,  no  solamente para designar  el número singular o plural, sino para hablarnos de la naturaleza pecaminosa y sus frutos.

Dios le dio al hombre una naturaleza humana, luego,  el hombre, habiendo pecado, adquirió una naturaleza pecaminosa.

EL PECADO, dicho así, en singular y referido a nuestra “CARNE” o NATURALEZA PECAMINOSA, es semejante a un árbol, y  sus manifestaciones, contrarias a la voluntad de Dios, se asemejan a los frutos del árbol.

Así como un manzano produce manzanas, el PECADO, produce PECADOS.

Cristo  Jesús, “Llevó el mismo nuestros pecados, en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24) Así que no hay ningún pecado que hayamos cometido por el cual no haya pagado; pero, a más de esto, la Biblia también declara que el Señor Jesús,  “que no conoció pecado, por nosotros fue hecho PECADO, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21) Lo cual va más lejos, y nos enseña que cuando estuvo en la cruz, fue visto y juzgado como el PECADO mismo, con todo lo que el pecado es capaz de producir.

Por eso, el hombre, una vez salvo, es siempre salvo, porque el Señor llevó sobre sí mismo el juicio completo por el pecado que, es más que haber llevado todos los pecados que cometimos hasta el día de nuestra conversión.


Pensamientos para reflexionar

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