NO DEIS LO SANTO A LOS PERROS…

“A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne” (Judas 1:22,23)

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:6)


En el pasaje de Mateo 7, el Señor enseña que las cosas sagradas y valiosísimas referentes a su reino, no deben ofrecerse a quienes las desprecian y la rechazan. Pues, evidentemente, no todos están dispuestos a recibir la verdad.

Que el Señor mencione a perros y cerdos es bien significativo, pues además de hacernos ver que, para ellos, las cosas santas no tienen ningún valor, nos recuerdan que el perro y el cerdo, para los judíos eran animales inmundos.  Lo cual figurativamente, representan a personas impuras, endurecidas en el pecado, sin conocimiento de Dios.

A las personas sin Cristo, hay que presentarles el evangelio, para que se arrepientan y crean en el Salvador. Discutir con ellos pasajes bíblicos, doctrinas, e interpretaciones de la Palabra, no da resultado, pues no preguntan con el deseo de recibir una respuesta de parte de Dios, sino como creyendo que eso que no comprenden, no tiene respuesta.

El creyente, meditando en las Escrituras en el temor del Señor, encuentra en esas profundidades perlas preciosas. Expresiones que  llenan su alma, disipan sus dudas y le hacen comprender otras verdades bíblicas. Compartir esas cosas con quienes discuten y piden explicaciones, estando endurecidos en su pecado,  es inútil.  Sería como  darle cosas santas a los perros o perlas a los cerdos.

Recordemos siempre: La Palabra de Dios se comprende únicamente bajo la iluminación del Espíritu Santo y está descubierta a la fe.


Pensamientos para reflexionar

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