TODAS LAS COSAS NOS AYUDAN A BIEN

“Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé” (Isaías 41:17)

“Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé” (Isaías 42:16)


La Biblia dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28) Obviamente, no ayudan a bien satisfaciendo a la carne, ni sus deseos, sino, tal como lo explican las Escrituras, conformándonos a la imagen de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. ¿Y cómo es su Hijo? Su Hijo, se presentó fiel, sumiso a la voluntad del Padre, dependiente, íntimamente en comunión con él. Por esta causa, si un problema nos lleva a buscar la ayuda de Dios en oración, ese problema es una bendición para nuestra vida.

Nunca somos tan dependientes de Dios, como cuando estamos bajo la prueba, siempre y cuando esa prueba, este cumpliendo los objetivos de Dios y no los del enemigo que quiere desalentarnos para que flaqueemos en la fe.

Dios forma en nosotros la imagen de su Hijo, a quien debemos buscar en nuestro dolor. Además, la prueba nos hace sentir pequeños y frágiles, para que luego podamos también entender y ayudar a quienes viven las mismas cosas, haciéndonos conocer a Dios de una manera que no podríamos experimentar bajo otras circunstancias.

La prueba, nos hace más comprensivos, para que esa empatía tan necesaria como cristianos se produzca en nosotros.

Bajo las pruebas, no desmayemos. Cuando parece que el cielo está completamente cerrado, sigamos confiando en Dios y clamando que, Dios no nos desamparará, porque así lo prometió. (Josué 1:5)


Pensamientos para reflexionar

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