EL ARREPENTIMIENTO DE DIOS Y EL DE LOS HOMBRES
“Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no Leer más…
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