PERDÓN JUDICIAL Y PERDÓN PATERNAL (2)

“Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:26)

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (Hebreos 12:6,7)


Quien haya  nacido de nuevo, en esa nueva posición, perdonado y recibido por Dios como un hijo, tiene comunión con el Padre (1 Juan 1:3) Pero, si como creyente, peca, ese pecado cometido luego de su conversión, si bien, no hace que deje de ser un hijo de Dios, interrumpe su comunión con Dios y le hace perder el gozo de su salvación. Dios, por su parte, como Padre, se entristece al ver a uno de sus hijos pecando y no deja de obrar severamente para con él, hasta que reconoce su falta y la confiesa en arrepentimiento. Por lo cual, el creyente que ha pecado, para sentirse bien,  necesita  el perdón paternal de Dios. El perdón judicial que le ha otorgado la salvación, no lo pierde, pues está garantizado en la obra de Cristo.  Pero, habiendo pecado, necesita el perdón paternal, para que ese gozo y esa comunión perdida, vuelvan a reestablecerse.

Por eso, podemos decir que, el perdón paternal es condicional, pues, si no hay arrepentimiento y confesión de pecado, no se consigue (Véase 1 Juan 1:9) Y esto, aplica a todo pecado, no solamente a los pecados que nos podrían parecer más graves.

La falta de perdón hacia un semejante, por ejemplo, produce esa necesidad de perdón paternal. Pues,  si no perdonamos, Dios, nuestro Padre, tampoco nos perdona eso. Y ese pecado seguirá obstaculizando nuestro gozo y nuestra comunión con él.


Pensamientos para reflexionar

www.lacuevadeadulam.com.ar  weblacuevadeadulam@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *