“Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él (Jesús) se os anuncia perdón de pecados” (Hechos 13:38)
“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43)
Nuestro corazón reboza de alegría al escuchar que la Biblia dice que nuestros pecados están todos perdonados una vez que hemos creído en el Señor Jesús como nuestro Salvador. (Colosenses 2:13) Pero, luego, viene para muchos la duda, al leer pasajes como los que dicen: “perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:25,26) Entonces, ante expresiones así, Algunos se preguntan: ¿Una vez que creímos en Cristo como nuestro Salvador, estamos perdonados para siempre, o debemos buscar el perdón de Dios cada día, no pudiendo nunca tener la seguridad plena de nuestra salvación?
La respuesta es simple. Efectivamente, una vez salvos, siempre salvos. Nuestros pecados están perdonados por su nombre (1 Juan 2:12) Lo que sucede y debemos comprender para no confundirnos, es que la Palabra de Dios, en esas expresiones, habla de dos tipos de perdón. Uno es el perdón judicial y el otro el perdón paternal.
Cuando alguien, arrepentido, recibe a Cristo como su salvador, Dios lo perdona de la responsabilidad penal del pecado que estaba sobre sus espaldas y lo condenaba y esa persona, pasa a ser un hijo de Dios (Juan 1:12) Ese es el perdón judicial, el cual se obtiene una vez para siempre en Cristo Jesús.
Continúa en la parte 2
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