LAS ABEJAS Y LAS MOSCAS

“Jesús dijo: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Lucas 4.4)

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada” (Santiago 1:21)


Las abejas y las moscas tienen algunas similitudes: Tamaño, habitad… Sin embargo, tienen grandes diferencias y una fundamental es su alimentación. Las abejas se alimentan del néctar y polen de las flores. Las moscas de deshechos en descomposición. Luego las abejas producen miel que es algo bueno, saludable, beneficioso… mientras que las moscas trasmiten bacterias que producen enfermedades.

La Biblia dice: La naturaleza misma ¿no os enseña…?  Y efectivamente es así.

Los hijos de Dios, por la fe en Jesucristo, se asemejan a las abejas, pues no solo se alimentan de pan (Lucas 4:4) sino también de la Palabra de Dios. Y nutridos de esa Palabra, benefician su entorno. El cristiano, como la abeja, alimentado de cosas puras  se mantiene limpio aportando lo bueno por medio de la miel de la Palabra (Salmo 119:103)

Por el contrario, quienes no conocen a Dios y viven sin querer saber nada con Cristo, son  peligrosos como las moscas. Se alimentan de cosas sucias y corrompidas. Se  sacian y se sienten cómodos en la “basura”.  Luego, naturalmente, contagian a los demás. Así, cual  moscas, si encuentran heridas abiertas o debilidad, influyen para que las cosas no sanen sino que se echen a perder. 

Miremos bien de qué nos alimentamos, que es lo que llena nuestro corazón. Sabiendo que, si queremos honrar a nuestro Señor y ser de bendición a otros, debemos ser como las abejas desechando toda inmundicia.


Pensamientos para reflexionar

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