“Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él” (1 Corintios 6:17)
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17)
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11-12)
Hay quienes interpretan que la salvación de Dios únicamente produce en quienes dicen creer en Cristo, ser perdonados judicialmente por Dios. Por eso, al predicar el evangelio, quedan satisfechos con todos aquellos que escuchan respetuosamente y dicen creer. Luego, si alguien les pregunta por la condición de tales personas a las cuales les compartieron el evangelio, dicen: Ellos escucharon y ahora son del Señor. Ellos creen. Y por ende los dan como salvos, aunque en esas personas, no se manifieste ningún cambio espiritual y sigan viviendo como siempre vivieron.
¡Cuidado! La salvación es mucho más que eso. Primeramente, la reciben, quienes creen en Cristo como su salvador con todo lo que esto implica, y no, simplemente, los que estén de acuerdo con lo escuchado porque les pareció lógico. Luego, como la salvación que Dios otorga vincula al hombre con Cristo, los salvos tienen y muestran una nueva vida, la vida de Cristo en ellos. Ya no son las mismas personas, ni viven de la misma manera, porque Cristo vive en ellos y se manifiesta.
Quienes creen y reciben a Cristo como su único y suficiente Salvador, están unidos a él, y nueva criatura son (2 Corintios 5:21) Han nacido de nuevo y lo que ahora viven, lo viven en la fe del Hijo de Dios. (Gálatas 2:20) y eso es mucho más que simplemente haber recibido el perdón de sus pecados.
Pensamientos para reflexionar
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