LA PALABRA Y LA ORACIÓN

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42)


Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18:19)

Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho (1 Juan 5:14,15)

La Palabra de Dios  y la oración, siempre deben estar asociadas.

Cuando los apóstoles eligieron a siete varones para el servicio del diaconado dijeron: Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (Hechos 6:4)                                           La oración y el ministerio de la Palabra evidentemente debían estar juntas.

Considerando los versículos bíblicos citados, vemos que, así como la oración era necesaria para poder ministrar fielmente la Palabra; la Palabra es necesaria para poder luego orar convenientemente.

¿Cómo podríamos ponernos de acuerdo para orar juntos,  si tenemos distintas apreciaciones? ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que estamos  pidiendo es conforme a la voluntad de Dios?

Necesariamente poniéndonos en contacto con la Palabra, para que ella forme en nosotros los pensamientos justos, y podamos pedir conforme a una voluntad divina, que nos será conocida, y ante la cual, no tendremos dificultad para ponernos de acuerdo y orar con un mismo sentir.


Pensamientos para reflexionar

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