LAMÉNTESE EL HOMBRE EN SU PECADO
“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra… Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos” (Salmo 119:67,71) ¡Cuántas quejas!, ¡cuántos reproches!, ¡cuántos lamentos!, ¡cuánto dolor! Así es la vida sobre la tierra, Leer más…
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