EL “PERO” DE DIOS  

“Vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (Romanos 11:30)

“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17,18)


Pero, según los diccionarios es una conjunción adversativa que denota que un concepto, se contrapone al inmediato anterior. Indica oposición, contrariedad o limitación. También se utiliza como principio de cláusula, para dar énfasis o fuerza de expresión a lo que se dice.

En general nos gusta más decir un «pero» que escucharlo. No nos gustan los «peros» de nuestros semejantes porque indican (entre otras cosas) oposición, contrariedad o limitación. Y más aún nos disgustan esos «peros» si vienen de parte del Señor, como le sucedió a la iglesia en Éfeso, cuando luego de que el Señor les reconociera tantas cosas buenas, les dijo: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Dios siempre nos dice la verdad y aunque a veces nos desagrade, siempre será provechoso, tenerla en cuenta.

Ahora también, hay «peros» en la Biblia, que nos hacen agradecer de todo corazón a Dios en Cristo y nos regocijan.  

Por ejemplo, el del salmista, cuando luego de declarar que los hombres serían pastoreados por la muerte dice: “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque él me tomará consigo” (Salmo 49:15).

O el del apóstol Pablo cuando declara: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:4,5).

Damos gracias a Dios por esos «peros» tan preciosos.


Pensamientos para reflexionar

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