“Satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida” (Jeremías 31:25)
San Agustín, al referirse al vacío que experimenta el hombre en su vida, dijo:
«El corazón del hombre tiene un vacío con la forma de Dios. Nada en este mundo podrá llenarlo totalmente. El ser humano se sentirá así hasta que deje entrar a Dios en su vida».
También dijo: «Oh Dios nuestro Señor, tú nos hiciste para ti, y nuestro corazón no tendrá reposo hasta que no descanse en ti».
El hombre ignora que fue creado para Dios, y que no podrá ser feliz hasta que no se reconcilie con Dios y vuelva a estar en comunión con él.
Dios hizo todas las cosas con un propósito. El hombre es su creación suprema y Dios dijo: “para gloria mía los he creado, los formé y los hice” (Isaías 43:7).
Mientras el hombre permanezca alejado de Dios, y en pecado, lo que nos aleja indefectiblemente de él, no le encontrará sentido a la vida.
Todos necesitamos reconciliarnos con Dios, y vivir en comunión con él. Jesucristo dijo: “separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).
Deja entrar a Dios en tu vida para que tome el control de tu ser, aceptando hoy mismo a Cristo como tu Salvador personal. ¡Experimentarás la más grande de las bendiciones!
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová (Dios), pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
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