“Porque ninguno puede servir a dos señores” (Mateo 6:24)
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. (Santiago 1:8)
Dice la Palabra de Dios: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:8).
A menudo nos sentimos disconformes con nosotros mismos, sin darnos cuenta que no podemos hacer mayores progresos, quizás, por tener doble ánimo.
Nos proponemos llevar una vida espiritual activa. Orar y leer más la Biblia, cultivando una relación íntima con el Señor, pero, también queremos triunfar en el perverso sistema de este mundo.
Olvidamos las advertencias que nos hace la Palabra: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4).
Elías exhortó al pueblo diciéndoles: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1 Reyes 18:21). Josué dijo también algo similar: “…escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Dios) (Josué 24:15).
Necesitamos estar bien definidos. El éxito y la prosperidad espiritual no están en nuestro interior como algo que debemos buscar allí y dejar que fluya, según las enseñanzas humanistas, sino en LA PERMANENCIA de la comunión con nuestro Señor: «Porque separados de él nada podemos hacer» (véase Juan 15:5).
Los progresos espirituales brotarán naturalmente, como fruto de nuestra vida en Él.
Definámonos por Cristo y sigamos a la meta: “Al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).
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