“Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?” (Salmo 77:13)
Dios se presenta como: “El Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10). Y también con otros atributos: “Misericordioso y clemente es Jehová (Dios); Lento para la ira, …” (Salmo 103:8).
La GRACIA Y LA MISERICORDIA, son cualidades de Dios que nos hacen adorar.
Estas expresiones, bien conocidas, que muchas veces las asociamos como sinónimos de la bondad de Dios, están estrechamente ligadas, pero expresan características distintas que es bueno diferenciar.
GRACIA: Beneficio o favor inmerecido. Es recibir lo que uno necesita y no lo que merece. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8,9).
Nadie puede lograr solo su salvación, ni merecer perdón por las buenas obras realizadas. La vida eterna es ofrecida por Dios sobre la base de su gracia.
MISERICORDIA: Proviene del latín «Misere» (miseria, necesidad) «Cor, Cordis» (corazón) e «ia» (hacia los demás). Nos habla del corazón de Dios compadeciéndose del estado miserable en el que nos puso el pecado, y su obrar en consecuencia. “Por la misericordia de Jehová (Dios) no hemos sido consumidos” (Lamentaciones 3:22).
Para diferenciar ambas cualidades, podríamos decir que Dios obra en GRACIA cuando, en su amor, nos da lo bueno, aunque no seamos merecedores; y con MISERICORDIA, cuando en su compasión, evita que nos venga lo malo que nos corresponde.
¡Bendito sea nuestro Dios!
Pensamientos para reflexionar
Todos los escritos