“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Hay personas que consagran su tiempo, conocimientos, fuerzas y hasta exponen sus vidas para ayudar y socorrer al prójimo. Bomberos voluntarios, personal de salud, de fuerzas de seguridad, de entidades benéficas, etc.
Todo aquel que sirve al prójimo es digno de nuestro reconocimiento, respeto y amor. Por eso, quisiéramos que ellos que cada día se sacrifican y exponen a distintos peligros, estén asegurados. Que ninguno se exponga, sin tener un seguro de vida.
Muchos dirán: Nosotros tenemos cobertura social y seguros de accidentes y vida. Sin embargo, nos referimos a algo aún más importante: El seguro de vida eterna.
Ese seguro que solamente lo brinda Dios, ya que ninguna religión, ni ART, ni aseguradora puede llegar a tanto. Pues la vida eterna solo se adquiere en Jesucristo. Y la Biblia dice: “Que quien tiene al Hijo tiene la Vida” (1 Juan 5:12)
El que tiene a Cristo morando en su corazón. El que le abrió su corazón cuando se sintió perdido y creyó en él como su salvador, entregándole su vida; ese tiene vida eterna y nada lo podrá separar del amor de Dios. Si muere, está asegurado. Está a salvo, eximido de la condenación del pecado, porque su salvador ya pagó por él. (1 Pedro 3:18)
Por eso, tú que nos honras con tu servicio. Que expones tu vida sirviendo al prójimo, considera ya asegurarte creyendo en Cristo Jesús para salvación.
Pensamientos para reflexionar
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