TRISTEZA

“Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis”   (2 Corintios 7:9)


La Biblia nos habla al menos de dos formas de tristeza.

Cuando Pablo les escribió a los Corintios reprendiéndoles a causa del pecado, esto produjo tristeza, pero una tristeza que, cómo está escrito, es SEGÚN DIOS: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:8-10)

Por Este pasaje entendemos que cuando Dios trabaja nuestros corazones, nos entristecemos y eso es positivo. Es una tristeza de la cual no hay que arrepentirse, porque nos conduce al arrepentimiento. Si alguien, en ese momento, nos alentara a no estar tristes y a no tomar las cosas tan a pecho, nos haría daño. Interrumpiría el trabajo de Dios que contrista nuestros corazones.

La tristeza según Dios es necesaria, para que nos arrepintamos y confesemos nuestros pecados.

La tristeza según el mundo, es sólo para atormentarnos. Aflige, consume y mata…

Satanás primero conduce al pecado, como si esto no tuviera importancia, pero, luego, cuando uno ve las consecuencias y se pone mal, se da vuelta, y dice: “ahora debes hacerte cargo. Sabías que no estaba bien lo que estabas haciendo… Ya no hay solución…”

Satanás es mentiroso y homicida desde el principio. Siempre hay solución en Cristo y no hay pecado que Dios no pueda perdonar a quien recibe a Cristo como su Salvador.


Pensamientos para reflexionar

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