“Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes. Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Marcos 13:26-29)
“Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio…”
“Y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zacarías 14:4 y 5)
Los que creen que es necesario que haya señales para que Cristo venga a buscarnos, confunden el arrebatamiento de la iglesia, momento en que el Señor vendrá POR NOSOTROS, con su venida en Gloria, cuando vendrá a la tierra CON NOSOTROS.
Hoy hay guerras, rumores de guerra, peste, terremotos, y varias calamidades, pero no por eso confiamos en que Cristo vendrá pronto, pues estas catástrofes y eventos, son cosas que también sucedieron antes muchas veces.
Ahora bien, esto no debilita el sentimiento y la fe en la pronta venida del Señor, sino todo lo contrario, pues quiere decir que el Señor realmente está próximo a venir por nosotros, sin necesidad de que se cumpla ninguna señal.
Si hoy todo cambiara y la tierra tuviera un tiempo de tranquilidad, carente de las calamidades como está escrito ocurrirán antes de su segunda venida, diríamos también que el Señor viene pronto por su Iglesia y que por lo tanto urge estar preparados, siendo la única forma que lo garantiza, haber creído y recibido a Cristo como nuestro único Salvador.
Creemos que la venida secreta del Señor por su Iglesia está próxima, pues así él lo declaró (Apocalipsis 22:12,20), y no por las señales que se vean, las cuales acontecerán, luego de que la Iglesia haya sido arrebatada y él venga con ella en Gloria.
Pensamientos para reflexionar
Todos los escritos