“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé” (Isaías 43:4)
Alguien decía: De joven pensaba que para vivir feliz uno debía ser bello, tener buena apariencia, etc. Luego, dije: No, lo que se requiere es tener dinero, pues con dinero se consigue todo. Cuando crecí más, llegué a la conclusión de que lo esencial, por sobre todo, era tener salud. Y así pasado el tiempo comprendí que, para vivir feliz, solo se necesita amar y ser amado.
Acordes, con eso, decimos: Entonces, bueno sería que todos nos amáramos… Eso sería magnífico, Pero, lamentablemente, en la práctica, es imposible. Pues, los seres humanos, amamos lo que es amable, y nosotros, no somos amables, sino aborrecibles y aborreciéndonos los unos a los otros (Tito 3:3) Y siendo así, ¿Quién puede amarnos?…
Durante la niñez, generalmente, somos amados y nos mostramos confiados y receptivos al amor. Pero, luego, vamos creciendo y las experiencias de vida, las decepciones, nos van cambiando tanto que aquellos sentimientos de amar y ser amados no sea común a todos.
Sin embargo, hay quien nos ama con amor inalterable a pesar de lo que hayamos hecho. Ese ser, es Dios. Por eso, es posible aún vivir feliz, si nos acercamos a él por medio de Jesucristo.
Quizás, te sientes solo y poco amado. Sin embargo, eso no quita que el Señor Jesús te ame. Ábrele el corazón, déjalo entrar en tu vida. Recíbelo como tu salvador y vivirás feliz amando y siendo amado.
Pensamientos para reflexionar
Todos los escritos