EL CRISTIANO Y LA IA (Parte I)

“Mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder…” (1 Corintios 2:4)

“Porque nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios” (1 Corintios 2:11,12)


En términos científicos y tecnológicos, en los últimos 125 años, se ha avanzado más que en toda la historia previa. Y ahora, con los adelantos de IA (inteligencia Artificial) hay y seguirán habiendo cambios extraordinarios. Se avecinan grandes cambios, pues ya, hasta en educación, se exige cambiar el método. Actualmente, no se requiere más que los alumnos sepan las respuestas, sino que sepan las preguntas, pues las respuestas ya están al alcance de su mano, solo resta que sepan buscarlas.

Muchísimos empleos serán reemplazados de manera natural por programas que lo hagan prácticamente gratis y en menor tiempo. Sin embargo, en las cosas de Dios, no es tan así.

Es cierto que uno puede armar una predicación en segundos pidiéndoselo a la IA que la arme, y esa exposición o predicación salga humanamente perfecta. Pero, si en las cosas espirituales no obra el Espíritu de Dios, no hay poder.

Para que el hombre comprenda la Palabra de Dios y la crea, necesita de la intervención del Espíritu. (2 Corintios 4:6). Uno puede explicarle a una persona grandes verdades bíblicas de manera didáctica, muy claramente, pero, si el Espíritu de Dios no lo trabaja, esa persona no se convertirá. Lo mismo para edificación en la asamblea. El Señor es quien edifica su Iglesia, la sustenta y la cuida. Utilizando a creyentes con dones espirituales que, dirigidos por el Espíritu, hablan por el Espíritu.  

Continúa en la parte 2


Pensamientos para reflexionar

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