“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17)
“Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (1 Juan 5:11)
Jesús le dijo a la mujer Samaritana: si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva (Juan 4:10)
La frase: el don de Dios, declara a Dios como un Dios que da. Quien nos dio a su Hijo como salvador, y por él, la salvación y la vida eterna.
Todos necesitan conocer a Dios como el Dios que da. Sin embargo, este no el concepto ni la percepción que tienen los hombres acerca de Dios. La gente en lugar de ver a un Dios que da, ve a un Dios que exige, que demanda. Al Dios de todos los NO, lleno de prohibiciones…
Esto, es así. Pues, el hombre dominado por una naturaleza pecaminosa que no quiere hacer la voluntad de Dios, ni tampoco puede. (Romanos 8:7) va tras las cosas prohibidas que lo degradan y le hacen mal. Por lo tanto, es normal que encuentre las advertencias y mandamientos para no hacer tales cosas. Pues Dios no quiere que se dañen ni que se pierdan. Si esas personas, se detuvieran y recibieran el testimonio de Dios sin rechazo, pasarían a conocer todos los sí de un Dios que los ama y bendice. Conocerían toda la gracia de un Dios salvador, que nos dio a su Hijo amado para nuestra salvación y con él también todas las cosas (Romanos 8:32)
Pensamientos para reflexionar
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