(Leer Marcos 9:14 al 29)
“Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:18-21)
En una ocasión, un padre llevó a su hijo endemoniado a Jesús y los discípulos no pudieron echar fuera el demonio. Jesús, les reprochó su incredulidad y liberó al joven. Ante la pregunta de los discípulos, de porque ellos no pudieron sacar el demonio, el Señor les dijo que ese género no salía, sino con oración y ayuno… (Mateo 17:21, Marcos 9:29)
Hay quienes encuentran tropiezos en la interpretación de este pasaje, y lamentablemente, por eso, pierden de sacar todo el hermoso provecho espiritual que tiene la narración
Algunos discuten que cuando Jesús dice: Este género no sale sino con oración y ayuno, se refería a ese tipo de demonio, caso, posesión, etc. Otros dicen que cuando Jesús dice eso, se refería, a la clase de situación en la que se encontraban los discípulos. Ese género de incredulidad que en ese momento les hizo flaquear y tener que ser reprendidos por el Señor.
Ahora bien, creemos que más allá de lo que piense cada uno en particular sobre el caso, podemos tomar las dos enseñanzas y aprender de ellas, ya que ninguna niega el sentido de la otra.
Evidentemente, hay situaciones, donde la posesión es mayor y los demonios se aferran mucho más fuerte. Lo cual requiere, que quien esté orando por eso, esté en un estado espiritual y bueno. En oración y ayuno espiritual, para que las cosas se realicen eficazmente.
Continúa en la parte 2
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