“Misericordia quiero y no sacrificio y conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:6)
“Él juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová” (Jeremías 22:16)
Según la tradición rabínica, la ley Mosaica contiene 613 preceptos para observar. Pero, el Señor Jesús, resumió esa Ley en solamente dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo (véase Mateo 22:37-40), “Así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10).
Esto es algo que debemos tener presente.
Suele ocurrir que, por obedecer las Escrituras, los cristianos asiduamente caemos en extremos, mostrando mucho celo por algunas verdades, sin manifestar nada de amor. Eso está mal porque: Hay que seguir la verdad en amor (véase Efesios 4:15).
Respondiéndole a un intérprete de la ley, Jesús, le presentó la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37), donde graficó como es «amar al prójimo».
En la escena hay un hombre herido, sufriendo, entonces un sacerdote y un levita, viéndolo caído, pasaron de largo. Frente a alguien que estaba “medio muerto” (v. 30) nada hicieron, pues, quizás temieron quedar legalmente «contaminados» para ejercer sus funciones. El Señor, denuncia ese sistema religioso, que prioriza las reglas de pureza ritual y el culto, por encima de la misericordia y la vida humana, enseñándoles a obrar con amor.
Hermanos, Vayamos por lo tanto y levantemos a los caídos, sin temor a contaminarnos. A quienes estén heridos y solos, a los que estén hundidos en la vergüenza. A aquellos que necesiten del salvador. Recordemos que la Biblia dice: “Misericordia quiero y … conocimiento de Dios” (Oseas 6:6).
Pensamientos para reflexionar
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