“Dijo Jehová: Yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros” (Éxodo 12:12,13)
“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7)
La palabra pascua (Pesaj) proviene del hebreo y significa pasar por encima. Saltar…
Eso es justamente lo que sucedió en Egipto cuando el ángel del Señor pasó por alto en su juicio las casas de los israelitas que estaban al abrigo de la sangre del cordero de la pascua (Véase Éxodo 12:12,13)
Los israelitas, tuvieron que sacrificar un cordero para marcar sus casas, y el Señor viendo la sangre, pasó por encima de esas moradas.
Así Dios anunciaba su manera de salvar, y no solamente a los israelitas en aquel momento, sino también a todos nosotros, a través de su Hijo Jesucristo, quien descendió del cielo como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo (Juan 1:29)
Pablo, tenía en cuenta ese sacrificio cuando les dijo a los Corintios que no podían seguir viviendo mal, ni en el pecado, sino viviendo una nueva vida. Porque Cristo que es nuestra verdadera pascua, ya había sido sacrificado por nosotros.
Todo aquel que cree en Jesucristo como su Salvador, está al amparo del juicio de Dios y puede decir confiadamente. Esa sangre me cubre. Soy salvo gracias al sacrificio de Cristo…
Por eso todos deben preguntarse: ¿Es Cristo mi pascua? ¿Me encuentro a salvo del juicio de Dios, o aún no he creído en Jesucristo de manera tal como para entregarle mi vida?
Piénsalo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31)
Pensamientos para reflexionar
Todos los escritos