“Envié contra vosotros mortandad tal como en Egipto… mas no os volvisteis a mí, dice Jehová” (Amos 4:10)
“Blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Apocalipsis 16:11)
Recientemente, el mundo pasó por una pandemia terrible. Varios pensaron que luego de esa tragedia nos mostraríamos más humanos y buenos. Sin embargo, nada de eso ocurrió.
Frente a la enfermedad y la muerte, muchos creyeron que la gente clamaría al cielo para que Dios tuviese misericordia. Pero no fue así. El gran ausente en el pensamiento colectivo fue Dios. La mayoría esperaron en la ciencia, los gobernantes, en la suerte… y otros, sin expectativas, descreyeron de todo.
Es increíble ver que con la gran incertidumbre que vivimos, la población en general, no se detuvo a pensar seriamente en lo efímero de la vida, en qué pasa después de la muerte y en la existencia de Dios, tratando de saber más al respecto. Pronto, todo lo terrible quedó atrás y se continuó sin considerar a Dios.
Blas Pascal decía: «Hay bastante luz para quienes desean ver y suficiente oscuridad para quienes tienen una disposición contraria», y esto, nos muestra que las personas no se vuelven a Dios debido a las evidencias que tienen delante de sus ojos, pues siempre encontrarán sombras para que duden y lo rechacen, debido a la voluntad activa y carnal de su corazón. Sólo podrán lograrlo, mediante el trabajo divino que se realiza en su interior, por medio de la Palabra y la acción del Espíritu, que los conducirán al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo para que sean salvos.
Pensamientos para reflexionar
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