ROBANDO CÁMARA

“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos” (2 Corintios 10:12)

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor… Para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:5 y 7)


Un actor cómico contaba que, en sus comienzos, consiguió un trabajo de extra de solo una secuencia donde tenía que hacer de barman, y fue allí que pensó en “robar cámara”. Cuando la cámara enfocó donde él estaba, metió su dedo en una botella y simuló no poder sacarlo. Eso llamó tanto la atención, que logró un enfoque continuo que muchos celebraron y sirvió para que lo reconocieran.

En el servicio del Señor muchas veces pasa así, “se roba cámara” pero eso no es algo bueno delante de Dios, por más que sirva ganar reconocimiento personal.

¿Qué sería “robar cámara” en el servicio del Señor? Sería querer ganar el enfoque nosotros mismos, quitándole esa gloria a Cristo, quien debe ser reconocido en todo.

Pedro y Juan con el cojo de nacimiento, ganaron reconocimiento, pero “no robaron cámara” Ellos dijeron: Varones israelitas… ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? (Hechos 3:12) Y condujeron las miradas al Señor.

Juan el bautista tampoco quiso ser él quien se llevara las miradas, y dijo que no era digno ni de desatar encorvado el calzado del Señor (Marcos 1:7) Aunque desatar encorvado el calzado del Señor es la verdadera actitud de un siervo, quien presta un servicio. Quien no se para delante de su Señor, sino por el contrario, se encorva para no taparlo.


Pensamientos para reflexionar

www.lacuevadeadulam.com.ar weblacuevadeadulam@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *