LA FÁBULA DE LOS BOTÁNICOS

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20)


Una fábula cuenta que dos botánicos ateos, recorriendo la selva, encontraron luego de semanas de viaje sin ver a nadie, un jardín completamente ordenado y perfecto.

Al ver aquella obra, pensaron: Aquí hay gente, pues esto lo hizo un jardinero. Sin embargo, pasó un día y no vieron a nadie. Uno de ellos pensó que todo eso era obra de la casualidad, el otro defendía la idea de que existía un jardinero. Velaron de noche y de día para ver si lo veían, y nada.

Luego de varios días de espera, el primero sacó su propia conclusión y dijo: -El jardinero no existe-. Pero el otro pensaba y dijo: – Ya sé que es lo que sucede. El jardinero existe, pero es invisible, por eso no lo vimos. –

Para el primero que el jardinero no existiera o que fuera invisible era finalmente lo mismo, pues nadie podía verlo. Pero el otro, le hizo comprender que no. Que, con esto del jardinero, él comprendió la existencia de Dios. Dios existe, pero es invisible, como este jardinero. ¿Cuál es la diferencia de un Dios que no existe, y la de un Dios invisible? La misma que en el caso del jardinero: El jardín.

Si Dios no existiera no existiría su obra. Él existe, hizo todas las cosas, pero los hombres no lo ven con sus ojos físicos, aunque todo a su alrededor lo revela.


Pensamientos para reflexionar

www.lacuevadeadulam.com.ar  weblacuevadedulam@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *