LA ARMADURA DE SAÚL

“Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas” (1Samuel 17:38,39)


(Véase 1 Samuel 17:1-58)

David enfrentando al gigante Goliat, nos deja un sinfín de enseñanzas.

David era un joven que confiaba en su Dios que por la fe no dudó en enfrentarse al oso ni al león y confió que el filisteo sería como uno de ellos en sus manos porque había provocado al ejercito del Dios viviente. (1 Samuel 17:36) En esa fe, se ofreció para enfrentar al filisteo Goliat. Saúl, a pesar de su escepticismo trató de ayudarlo, dándole sus ropas de guerra y sus armas, las cuales David rechazó, luego de probar andar con ellas, pues nunca las había utilizado. ¡Qué gran enseñanza nos deja eso!

Las armas de nuestra milicia no son carnales (2 Corintios 10:4) El hombre carnal, tiene sus medios para combatir. No combate por fe, sino que utiliza primeramente sus Influencias, ingenio, sus precauciones y todas las armas del mundo. Quien vive por fe, no encuentra en esas cosas sino solamente un estorbo que no lo deja avanzar, por eso prescinde de todo aquello y sale a la batalla confiando en su Dios en lo cual no será defraudado.

Actitudes como la de David, jamás las podrán comprender la gente mundana o el cristiano carnal, pues siempre objetarán algo ante la imposibilidad de confiar plenamente en Dios.

Qué el Señor encuentre en nosotros muchos como David, que nos gloriemos en el Señor no teniendo confianza en la carne (Filipenses 3:3)


Pensamientos para reflexionar

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