ENSEÑANZAS DE LA LEY

“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano…” (Romanos 14:13)

“No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Corintios 10:32)


En la ley dada por Moisés se encuentran muchos detalles interesantes que encierran principios espirituales que se mantienen en el tiempo, más allá de la dispensación de la ley.

Por ejemplo, cuando leemos “Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le dará libertad por razón de su ojo” (Éxodo 21:26) Mas allá de la enseñanza literal, histórica que nos hace ver como debían comportarse en aquel entonces, sacamos también de allí una enseñanza espiritual para nosotros.  Es verdad que nosotros no tenemos siervos como en aquellas épocas, donde había quienes tenían esclavos y disponían de ellos, y para los cuales, Dios, estableció reglas. En nuestro tiempo, el Señor dijo: “El que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Marcos 10:44) Sin embargo, por edad, fidelidad, tiempo de servicio en la obra del Señor, compromiso de corazón, etc. Todo siervo de Dios ejerce autoridad sobre sus hermanos y debe velar por ellos.

Del versículo mencionado aprendemos que cuando un creyente hiere, en el sentido espiritual, los ojos de sus hermanos, haciendo cosas que le turban completamente la visión para siempre, pierde la autoridad espiritual sobre tales personas.

Por eso, debemos andar en amor, velando para no dañar a nadie con nuestro proceder, para que nadie tropiece ni se eche a perder aquel por quien Cristo murió (Romanos (14:15)


Pensamientos para reflexionar

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