EL SILENCIO DE LOS BUENOS

“Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio, o supo, y no lo denunciare, él llevará su pecado” (Levítico 5:1)

“No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11)


Martin Luther King, el activista de los derechos civiles, proclamador de la no violencia, decía: “No me preocupa tanto el accionar de la gente mala, sino el silencio de la gente buena…”

Esta frase era en relación al silencio de la sociedad ante tantas injusticias y necesidades que se ven en la tierra, pero cuando pensamos en ella, aplicándola al campo espiritual netamente y al comportamiento de los cristianos al ver todo cuanto se hace en el Nombre de nuestro Señor, también es muy válida. Porque “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” (Salmos 11:3) Y hoy, tristemente, vemos como desde adentro se socaban los fundamentos.

 La Iglesia es columna y baluarte de la verdad (1 Timoteo 3:15) Por eso, los creyentes de esta dispensación que formamos la iglesia, debemos corporativamente, como columna y baluarte sostener la verdad y defenderla, aunque cueste. Callar cuando se ven cometer injusticias no es bueno. 

En la iglesia las personas deben ver el amor, la gracia y la verdad de Dios. “y todo de igual peso” (Éxodo 30:34) Por eso, cuando una Asamblea obra en disconformidad a los principios y enseñanzas bíblicas, eso se debe juzgar. Lo mismo que no podemos dejar de decir, bajo la dirección del Espíritu y en su momento y lugar, aquellas cosas que están mal a nuestro alrededor y que los demás hacen sin temor de Dios.


Pensamientos para reflexionar

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