DESEO POCO

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1:3,4)


Dicen que Francisco de Asís, quien vivía alejado de las cosas materiales, solía decir: “Deseo poco y lo poco que deseo, lo deseo poco…” y que eso le daba calma y felicidad.

Evidentemente, los seres humanos hemos sido creados para cosas más sublimes que las cosas materiales. Asaf, el salmista lo comprendió bien y luego de un gran ejercicio de alma viendo la prosperidad de los hombres malos, dijo: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. (Salmo 73:25) Esto es lo que dice todo aquel que sabe que Dios lo tomó de la mano, que lo guía según su consejo y que luego será recibido en gloria. (Salmo 73:23,24)

Los cristianos encontramos todo lo que deseamos en Cristo y fuera de él, nada deseamos en esta tierra. Esto nos hace vencer en un mundo que por lo general lleva al hombre en derrota. La Biblia dice: “Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4) Porque el mundo, con sus atracciones seduce y tienta a los hombres despertando sus concupiscencias y solo aquellos que, por la fe, se elevan por sobre todo cuando el príncipe de este mundo puede ofrecerles, resisten y vencen. Ellos esperan con fe, aquellas cosas que ya poseen en Cristo en los cielos, pero que aún la carne no ve.      


Pensamientos para reflexionar

www.lacuevadeadulam.com.ar  weblacuevadeadulam@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *