CUANDO NO SE QUIERE CONSTATAR

“Alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas” (Salmo 138:2)

 “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20)


Muchas personas se autoproclaman ateas, porque saben que, si reconocieran la existencia de Dios, tendrían que obedecerle y honrarlo y como no quieren hacerlo, mejor lo niegan. De la misma manera, muchas personas, tienen grandes dudas acerca de temas bíblicos, pero no recurren a la Palabra de Dios para disiparlas de una vez para siempre, porque saben que la Biblia les mostrará una verdad que ellos no quieren saber, por eso, eligen buscar entre tantos “maestros” a alguno que les diga lo que quieren oír. Alguno que defienda las mismas interpretaciones que ellos tienen, sin corroborar si está bien o está mal.

Esta falta de sinceridad espiritual hunde a las personas en la equivocación. Es lo que dice la Palabra que ocurriría. “Porque vendrá tiempo en que no sufrirán la enseñanza sana… sino que amontonarán para sí maestros, conforme a sus propias concupiscencias; y apartarán de la verdad sus oídos, y los volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3,4 V.Mod).

Todos podemos tener dificultad en interpretar algún pasaje bíblico y a veces hasta una doctrina, pero cuando hay sinceridad espiritual, cuando se desea glorificar a Dios por sobre todas las cosas, Dios nos hará ver lo correcto. Porque, “el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17)

Esta promesa es siempre válida pero no para quienes ya tienen decidido lo que quieren creer.


Pensamientos para reflexionar

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