“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1)
La palabra BENDECIR del latín benedicere: «Hablar bien de algo o alguien», tiene varias acepciones en el diccionario y en la Biblia.
En el sentido bíblico, bendecir se usa tanto de parte de Dios hacia el hombre como desde el hombre para Dios, u otra persona. Su significado depende de quién bendice a quien.
Nosotros bendecimos a Dios, reconociendo su grandeza, o con el objeto de alabarlo, mostrándole satisfacción, agradecimiento, adoración… etc.
Dios, lo hace, en el sentido de concedernos favores y bienes, como reconoció el Apóstol Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual…” (Efesios 1:3)
La Biblia dice, que “sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor” (Hebreos 7:7). Por eso, ningún líder religioso puede atribuirse el derecho de bendecirnos, tal como Dios hace con nosotros.
Cuando un hombre bendice a otro, lo hace pidiendo a Dios su favor para esa persona o expresando sus buenos deseos conforme a Su voluntad (véase Números 6:24-26).
Algunos dicen que los cristianos bendecimos los alimentos, aunque en realidad, lo que hacemos antes de comer es bendecir a Dios, dándole gracias por esa provisión, conforme a la enseñanza bíblica que dice que son “alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes… Porque nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias” (1 Timoteo 4:3-4).
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